porque ¿qué es Tener?
Todo fluye por el cauce
imparable
de la sangre:
rama del Amor nuevo,
limo del Dolor viejo…
Y creemos
que algo acecha en la orilla,
que suspira,
que contempla.
Vertical como un árbol
opuesto a la corriente,
enhiesto como roca…
y que el agua desgasta
dejando por su rostro
las cicatrices mudas
de los líquenes.
Pero no.
Horizontal
es nuestro impulso.
Se nos diluyen
permanentemente
los ojos y los huesos
al afán de la corriente.
Nos vamos deshaciendo,
deshojando,
derritiendo.
Dejando atrás el espejismo
de que fuimos torre,
de que fuimos tallo.
Nos vamos.
Nos vamos, amor mío.
¿Cómo retener entonces
el toque fugaz de tu transcurso…
hecho espuma de beso
un instante…
sobre el estremecimiento
de mi orilla?
Imposible.
Vete tú por tu senda
de risa y desconsuelo,
de ardor y de agonía.
De mi Belleza tuya.
¡Que con tanto sufrimiento
anhelo
fundida con mi sangre!
¡Que fuera para siempre
el mismo curso de la sangre mía… !
Sólo el Mar, amor mío.
Sólo él puede salvarnos.
Hasta luego…
Te espero.
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